¡Ser el CEO de tú vida!

Todos tenemos batallas propias como las de Waterloo

Era la mañana de un domingo, 18 de junio del año 1815… El cielo, cubierto por nubes oscuras, y una fuerte lluvia torrencial llenaron en segundos el suelo, convirtiendo los campos en pequeñas lagunas y arroyos que parecían intransitables.

Napoleón Bonaparte, el estratega invicto observaba en silencio y muy pensativo el horizonte con preocupación. Los Generales esperaban órdenes, los soldados sujetaban sus armas con sus manos temblorosas, y los caballos pisoteaban el barro con cierto nerviosismo.

De pronto, en un giro inesperado, Napoleón hizo algo que no estaba en su naturaleza: esperó. Ordenó retrasar el inicio de la batalla hasta que el campo se secara. Una decisión aparentemente sensata, una pequeña pausa para esperar las mejores condiciones.

Pero el tiempo no espera a nadie. Mientras Napoleón observaba el cielo y evaluaba las condiciones del terreno, sus enemigos movían a sus soldados. A kilómetros de distancia, el General Prusiano Von Blücher juntaba a su ejército cansado pero decidido, marchaba para unirse al ejército del Duque de Wellington. Esa breve demora le dio el tiempo suficiente para llegar, y cuando finalmente comenzó la batalla, Napoleón enfrentó una fuerza mucho mayor a la esperada.

El resultado fue una derrota que cambiaría el destino de Europa. Napoleón, quien había gobernado gran parte del continente, vio como su imperio colapsaba en un solo día. Todo por una decisión postergada, un breve momento donde la acción cedió ante la duda.

La historia está llena de momentos postergados como esta batalla de Waterloo, donde una decisión -o la falta de ella- cambia el curso de los acontecimientos. No necesitamos un ejército para enfrentar estas encrucijadas. Cada uno de nosotros, en nuestra vida personal o profesional, tiene sus propias “Batallas de Waterloo”. ¿Cuántas oportunidades dejamos pasar por esperar el momento perfecto? ¿Cuántos sueños se pierden en los campos del “todavía no”?

Ser el CEO de tu vida significa reconocer que no siempre habrá las condiciones ideales, que actuar con decisión puede marcar la diferencia entre el éxito y el arrepentimiento. Como Napoleón, todos enfrentamos terrenos inciertos, pero a diferencia de el, aún podemos liderar nuestro destino.

Así que cuando veas el día envuelto en una tormenta y el camino no tan claro, recuerda la batalla de Waterloo y que el tiempo no espera a nadie. Se bienvenido a la Voz del CEO donde el camino hacia el éxito siempre está en construcción.

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