Hoy, mientras me dirigía al trabajo, escuché en la radio un noticiero local que permitía llamadas en vivo para reportar incidentes urbanos. Había muchas quejas como todos los días, pero uno de los reportes captó mi atención: un caballo estaba atrapado en una avenida transitada, y los transeúntes describían la escena de maneras sorprendentemente distintas a través de mensajes de texto y voz. Algunos solicitaban urgentemente ayuda para un animal agonizante, mientras que otros mencionaban problemas menos graves, como un desperfecto en las herraduras, e incluso había quienes afirmaban que el caballo había muerto o estaba sufriendo maltrato por su dueño y que por eso estaba en el suelo de la avenida.
Esta cacofonía de percepciones me hizo reflexionar. En el mundo de los negocios, a menudo nos enfrentamos a situaciones similares: señales de alerta que son interpretadas de manera muy diversa por diferentes observadores. Esto me llevó a pensar en la teoría del caballo muerto, un concepto que había leído anteriormente. Cuántas veces hemos continuado invirtiendo tiempo y recursos en proyectos claramente inviables, ignorando las evidentes señales de fracaso?
Teoría del caballo muerto
La teoría del caballo muerto sugiere que cuando descubres que estás montando un caballo muerto, la mejor estrategia y la lógica es desmontar al caballo y dejarlo. En el contexto empresarial, esto significa saber reconocer cuando una estrategia, producto, o incluso un negocio entero, ya no es viable. Es curioso, pero a pesar de toda la lógica simple que parezca, en la práctica encontramos todo lo contrario.

En lugar de desmontar el caballo y dejarlo, se toman medidas como:
- Comprar nuevas herraduras para el caballo.
- Comprar una combinación compuesta por cereales y cebada para mejorar la alimentación (a pesar de que está muerto)
- Convocar a reuniones para analizar cómo aumentar la velocidad del caballo muerto.
- Despedir al encargado de los caballos y contratar a otro nuevo, esperando tener un resultado diferente.
Ejemplo sencillo y real
A mediados de la década del año 2000, los avances en tecnología de banda ancha mejoraron las velocidades de internet y permitieron el streaming en línea. Netflix supo interpretar las señales tecnológicas y poder hacer la transición de su modelo de negocio de alquiler de DVDs por correo al nuevo avance de esa época llamado Streaming.
En esa época la competencia del mercado de alquiler de DVDs era intensa. Antes de hacer la transición completa, Netflix comenzó a ofrecer servicio de streaming como un complemento a su negocio de alquiler de DVDs en 2007. La respuesta positiva del mercado a esta nueva oferta fue una señal de que estaban en el camino correcto. Aprender a desmontar a tiempo fue la diferencia entre el éxito y el fracaso.
Aplicación para nuevos emprendedores
Hoy en día, el desafío es doble. Primero, hay que estar atentos a las señales de que una estrategia o producto puede no ser viable. Esto podría incluir una disminución en la satisfacción del cliente, cambios tecnológicos o dificultades financieras continuas. Segundo, hay que ser valientes para actuar ante las señales, incluso si eso significa hacer cambios drásticos o abandonar una idea por completo.
Conclusión
En conclusión, montar un caballo muerto es un desperdicio de recursos y tiempo. Los empresarios exitosos no solo tienen grandes ideas, sino que también saben cuándo es hora de dejar atrás las ideas que ya no funcionan. Aprender a desmontar a tiempo el caballo muerto, sin importar las opiniones de las personas que esperan su resurrección puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso en el viaje empresarial.

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